martes, 2 de octubre de 2012

Magia


-          Hola pequeño, ¿No estás tus papis contigo? – Preguntó sorprendida la dependienta al ver entrar a aquel niño de cinco años.

-          No, he venido solo. ¿Ésta es una tienda de magia verdad? – Contestó el pequeño con expresión seria.

-          Estás en lo cierto, aquí puedes encontrar lo necesario para hacer realidad lo inimaginable – Dijo mientras se agachaba apoyando las palmas de las manos en las rodillas.

-          Vale – dijo el niño – quiero un aparato que le dé un trabajo a mi padre, que haga volver a mi madre a casa y que traiga a mi perro Flufy del cielo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Fugaz


Su serie favorita era Flash, le encantaba la Fórmula 1 y los 100 metros lisos (donde participaba su ídolo, Usain Bolt), por la noche se conformaba con dormir 5 horas y por supuesto nada de siesta. Le apasionaban las motos de gran cilindrada, y cualquier canción que superase los 110 bpm. Le dieron el primer beso a los 11 años y a los 13 ya estaba saliendo con su primera novia. Era el más espabilado de la clase y el más rápido en Educación Física. Su primera borrachera llegó a los 14, a los 15 ya se colaba en discotecas para mayores de edad y probó la marihuana a los 16. Dejó el colegio nada más terminar la ESO y empezó a viajar a todos los países que se podía permitir gracias a su trabajo como modelo para anuncios. Se recorrió todos los festivales de música del país, acudió a partidos de futbol y carreras de motociclismo y conoció todas las playas del Mediterráneo montado en su moto. Su lema: vive rápido muere joven y deja un bonito cadáver. A los 21 años había visitado más lugares y vivido más experiencias que cualquier persona de su generación, ya no había prácticamente nada que le faltase por vivir. Había estado en fiestas rodeado de famosos, había hecho cientos de amistades de una sola noche y había cometido todos los excesos que se podían cometer. Hasta que un día de lluvia su moto resbaló en una curva mientras bajaba un puerto de montaña. Y su recuerdo, al igual que su vida, desapareció de una manera fugaz.

martes, 11 de septiembre de 2012

Manicomio


Avanzábamos con la bandeja por el comedor mientras nos servían los platos de comida. A mi izquierda estaba Germán, mi amigo desde la infancia, y a mi derecha se encontraba el chico nuevo.

-          ¿Sólo esto?, ¿no podrías llenarme el plato un poco más? – Preguntó el chico nuevo al cocinero sin obtener respuesta alguna

-          Olvídate, es autista. En todos estos meses no hemos conseguido que hable ni una sola vez – Le aclaré

Nos sentamos los tres en la misma mesa y nos presentamos al recién llegado. Al principio, cuando entramos Germán y yo en el Centro, teníamos un comedor equipado con una gran televisión en la que nos ponían Los Simpson durante la hora de la comida. Pero todo el ala este quedó inutilizada desde que uno de los guardias provocó un incendio que arrasó por completo todas las plantas de ese lado. Ahora nos encontrábamos en el comedor del ala oeste, que era mucho más pequeño, y nos obligaba compartir las diminutas mesas que disponía. Durante la comida nos contó cómo logró pasar desapercibido durante los últimos tiempos, pero al final fue su hermano el que le descubrió y le entregó a las autoridades.

Una vez habíamos acabado de comer, nos dirigimos a dejar las bandejas. De camino se acercó el guardia responsable del comedor y le propinó un puñetazo a nuestro nuevo compañero de mesa. La fuerza del golpe provocó que se cayera de espaldas, golpeando su cabeza con fuerza contra el suelo, quedando inconsciente al instante.

-          ¡Quién te ha dado permiso para mirarme así!, malditos cuerdos, ¡debería daros una lección a todos! – Gritaba enfurecido el guardia, que sufría de algún trastorno que aún no habíamos logrado a descubrir.

Rápidamente salimos de la sala, para evitar ser los próximos objetivos de su ira, y nos dirigimos a las habitaciones. Sabíamos que cuando se daban estas situaciones lo mejor era desaparecer hasta que se calmara la situación, algo que podía conllevar horas. Aquella duró hasta la noche.

Las cosas habían cambiado mucho en los últimos años, habían cambiado por completo. Lo que empezó como una crisis económica acabó convirtiéndose en la mayor crisis social que se conocía. La gente empezó a perder la esperanza y con ello la confianza, hubo una depresión masiva y cada vez nos hundíamos más. Llegó un momento en que los que éramos más fuertes mentalmente y habíamos conseguido seguir adelante nos convertimos en minoría. Las oleadas de delincuencia se sucedían una tras otra, el número de suicidios se disparó y el cuerpo de policía disminuía de efectivos a medida que pasaban las semanas. Y se hizo el caos. A partir de entonces éramos muy pocos los que quedábamos cuerdos y empezamos a ser perseguidos. Los manicomios, que antes estaban llenos de personas con problemas mentales, empezaron a llenarse de gente sana. De personas que no sufríamos ningún trastorno. De lo que a partir de entonces empezaron a llamar gente rara. Con el tiempo empezamos a aprender a comportarnos como ellos, fingíamos tener problemas mentales, pero al final siempre nos encontraban. No era difícil escapar de aquel manicomio, pero lo que era realmente difícil era sobrevivir en lo que se había convertido el mundo. Y ahí estábamos, encerrados en la habitación hasta quedarnos dormidos. Esperando a que llegase el día siguiente y encontrarnos con que todo había sido un mal sueño. Pero lo que nos despertó aquella vez fue un fuerte olor a humo.

-          Germán, Germán. Creo que está volviendo a pasar – Le decía a mi compañero mientras le zarandeaba.

Fui a abrir la puerta pero me encontré con que la habían cerrado por fuera, habían echado la llave mientras dormíamos. Pegué la cabeza todo lo que puede al pequeño cristal que había y pude ver las llamas en el pasillo. Estábamos encerrados y nadie iría a rescatarnos. En poco tiempo la habitación se fue llenando de humo a través de la abertura que quedaba debajo de la puerta, provocándonos una tos continua. Las camisetas que pusimos en el suelo no era suficiente para frenar la entrada del humo, y la ventana se encontraba cubierta por una valla metálica que nos impedía romperla. Por supuesto tampoco se podía abrir. Dándonos por vencidos nos sentamos en el suelo con la espalda apoyada en la pared, conscientes de que era nuestro final. Por lo menos moriríamos sin habernos vuelto locos. Empezaba a sentir que se me cerraban los párpados, en poco tiempo estaría inconsciente. Durante mis últimos segundos de lucidez miré a Germán y le dije una última cosa

-          ¿En qué momento se volvió loco el mundo? – Pregunté

-          ¿No lo estuvo siempre? - Contestó

lunes, 3 de septiembre de 2012

7:00 a.m.


Cierro la puerta despacio sin hacer ruido para no despertar a mis padres que aún siguen dormidos. A pesar de que son las siete de la mañana no hace frío, salgo en manga corta sin necesidad de coger algo de abrigo. Sigo pasando desapercibido mientras al coche me dirijo, abro la puerta y arranco el motor con un giro de llave. En la calle no hay nadie, parece ser que en verano los martes la gente se levanta más tarde, levanto el embrague y piso el acelerador para que el coche avance. Disfruto de la soledad de la conducción pensando en la discusión de anoche con mis padres en la cena, en la que volaron platos y acabé encerrándome en mi habitación pasando la noche entera al ordenador. Agoté los cartuchos de tinta con la impresión de un mapa que ahora sigo con precaución, maldiciendo a mis padres por su constante indiferencia y falta de atención. Después de hora y media llegué a mi destino, me encuentro en medio de una arboleda por la que camino sin rumbo fijo, ascendiendo por el monte mientras grito. Desato mi rabia contra un pino, descargándole golpes con un palo que encontré en medio del camino. Una vez roto cojo otro y luego otro, hasta que las palmas de mis manos se vuelven de color rojo. Recojo todos los trozos y los amontono al lado de un tronco, formando un montón. Saco de mi mochila el bidón de gasolina y lo derramo de abajo a arriba hasta que toda la madera parece humedecida. Como había visto mil veces en las películas saco mi Zippo y provoco la chispa, lo lanzo a la pila y enseguida la llama aparece para empequeñecerme las pupilas. Inmóvil miro el fuego crecer, desapareciendo el odio y dando lugar, ahora sí, a una inigualable sensación de placer.

lunes, 27 de agosto de 2012

Paciencia

Esta historia empieza despacio, muy despacio. Es lenta, pausada, sin apenas acción y puede llegar a ser hasta aburrida. Lo sé, es una pésima presentación, pero ¿No hay historias que empiezan realmente lentas y acaban mejorando al final?, de lo que se trata es de jugar con el tiempo. Tempus fugit, sí, pero no hay porque exprimirlo al máximo. También hay que jugar con él de vez en cuando, pensar que los altibajos pueden ser muy emocionantes, y que si aprovechas el tiempo al máximo, al fin y al cabo acaba resultando lineal, simple, igual a cada momento. Por eso viene bien de vez en cuanto frenar, para poder acelerar con más fuerza. ¿Si tomamos como ejemplo las canciones? Tenemos el caso de Starway To Heaven, tras un comienzo lento de cinco minutos y medio, demasiado lento para algunos, la canción aumenta de intensidad y tras sus ocho minutos acabas excitado, emocionado y con ganas de escucharla de nuevo. Click. El señor X era igual, andaba por la calle con pasos lentos y cortos, parándose con cada cosa que le distraía. Pensaba en lo que hacía falta comprar para poder comer los siguientes días. Pasta, mejor varios tipos de pasta, puesto que le encantaba desde que era un crío. También algo de carne, verdura, leche, yogures, cerveza, cereales. Y unas pizzas. Algunas noches llegaba tarde a casa y lo más cómodo era dejar una pizza en el horno mientras se desvestía.

Otro ejemplo de que las historias que van subiendo de intensidad pueden ser más emocionantes que las que empiezan con un ritmo intrépido nos lo muestra Darren Aronofsky y su Cisne Negro, en la que nos envuelve en una atmósfera cada vez más asfixiante, agobiándonos a medida que pasan los minutos. Y todo para llegar a un final inolvidable. Click. El Señor X se sentó en un banco vacío a la sombra de un árbol, y mientras veía jugar a los niños en el parque ojeaba sin prestar mucha atención al periódico del día. Lo cierto es que hacía un buen día primaveral, sin demasiado calor pero suficiente para ir en manga corta. Perfecto para pasar una tarde en la calle. ¿Y qué me decís de la aclamada The Wire? Media hora después se pucho en marcha y se adentró por la ciudad, caminando por calles amplias sin un rumbo fijo. Click. A los cinco minutos de paseo, entró en una cafetería con un gran cristal que otorgaba unas amplias vistas de la calle. Se iba a pedir un café, pero de camino a la barra se lo replanteó. Ya estaba todo prácticamente hecho, solo le faltaba el último y más importante detalle, pero con todo el trabajo que había realizado era casi imposible que saliera mal. Sí, se lo merecía, descartó la idea del café y se pidió una cerveza.

- ¿Caña o doble? - Preguntó el camarero apoyado sobre la barra.

- Que sea una jarra - Contestó.

Se sentó en una de las mesas que estaban pegadas al ventanal y empezó a dar pequeños sorbos a su bebida. ¿Y los libros?, hay infinidad de novelas que abandonarías cuando llevas treinta o cincuenta páginas leídas, pero luego te alegras de haber seguido y ver que al final el libro te parecía maravilloso. Click. Ya llevaba la cerveza por la mitad del vaso y a cada trago que daba empezaba a invadirle una sensación de felicidad. Y por último las amistades. Aquellas amistades que no surgen de la primera conversación, ni de la segunda, si no que tardan un año, o incluso más, suele pasar que son amistades tremendamente duraderas, como si se hubiese construido con confianza, con una buena base, y acaban por ser casi indestructibles. Click. Se acercaba la hora, estaba seguro de ello. El momento en el que culminarían meses de trabajo y de esfuerzo. Pero sin duda meses bien invertidos. Click. Vio pasar por la calle a una señora, con dos bolsas de la compra en cada brazo, que avanzaba con lentitud. Click. A un joven con un casco de moto del brazo, bastante más rápido que la señora. Click. A una pareja paseando un Beagle. Click. Y por último, adelantando a la pareja, ahí estaba ella: pelirroja, falda corta y piernas larguísimas. Click, click, click. La joven llamó a un portal y salió un hombre mayor, con una americana gris y vaqueros oscuros, de unos cincuenta años. Cincuenta y dos para ser exactos. Y fue ahí, justo en ese instante, delante de la cafetería, cuando se besaron en plena calle. Click, click, click, click, click, click. El Señor X había tomado suficientes fotos del beso como para montar un vídeo a cámara lenta. Lo tenía, lo había conseguido.

Se acercó a la barra y pagó. Mientras salía de la cafetería y cruzaba la calle iba mencionando mentalmente sus objetivos cumplidos. Primero había conseguido las fotos con aquella prostituta, por lo que casi con toda seguridad su mujer le pediría el divorcio. Aquel señor de cincuenta y dos años fue profesor del Señor X durante su etapa universitaria. Bajó el bordillo de la acera. También había conseguido fotos de él aceptando dinero mientras entregaba una carpeta a un señor en un desolado parking a las afueras de la ciudad. Seguro que al jefe del profesor le interesaría ver aquellas fotos y el hombre que recogía los documentos le sería familiar. Aquello suponía despido inmediato de su trabajo fuera de la universidad. El ex profesor del Señor X fue el culpable de que no se convirtiera en Ingeniero Industrial, puesto que nunca le aprobó a pesar de que fuese su última asignatura, llegándose a presentar hasta quince veces al examen,  provocándole que se sumergiera en la peor época de su vida. Terminó de cruzar la calle y ya se encontraba sólo a unos pasos de ellos. Por último, y lo más ansiado de conseguir, acababa de fotografiarle enrollándose con una alumna. Al pobre profesor, que además era un catedrático respetado, y cuyo nombre pongamos que era Sr Bastardo Impresentable Gutiérrez, le iban a despedir de la universidad en la que llevaba martirizando a estudiantes durante los últimos veinte años. El Señor X había conseguido controlar su sangre caliente en los momentos tensos durante las reuniones con el Sr Bastardo, y optó por intentar sumergir ahora él al profesor  Impresentable en la peor época de su vida, trazando un plan que llevó a cabo con paciencia y delicadeza. Estaba hecho, nunca había deseado ningún mal a nadie. Salvo a él. Ahora se dejó llevar por su sangre caliente, aquella que nos lleva a cometer actos que luego nos arrepentimos, pero ahora sí podía. Le dijo una serie de expresiones que con toda seguridad censurarían en cualquier país del mundo.

viernes, 17 de agosto de 2012

Supermercado


Entré en el supermercado con la cabeza gacha y la capucha puesta, desviando miradas y esquivando carros mientras avanzaba a zancadas por el pasillo de congelados. Llegué a la sección de detergentes y vi a mi lado a una niña y una madre de la mano, me agaché y le dije a la pequeña en tono bajo "he pasado por la zona de los helados y he visto un monstruo con sangre en los labios que tiene ganas de comerse a una niña a bocados". Llorando la madre se llevó a su hija en brazos, mirándome de arriba a abajo me dijo que era un maleducado. Llegué a la sección de bebidas donde cogí una botella de ron y otra de tequila, bajo la atenta mirada de una cámara de seguridad que me seguía. Caminando con sangre fría llegué en seguida a caja donde una joven chica me atendería, el hombre que tenía delante hace tiempo que me conocía pero estaba seguro de que en este momento no me reconocería. Bajo una barba de dos semanas y la capucha mi cara se escondía. Llegó el momento en que la dependienta me atendió, "16,50 por favor" me dijo sin prestarme atención. Saqué la pistola del pantalón y le dije con intimidación "saca todo el dinero del cajón y mételo en una bolsa junto con las botellas sin llamar la atención". La joven me hizo caso y me guardé el arma bajo el brazo, hacía dos meses que se me había acabado la prestación del paro y nadie quería dar trabajo a un abogado de 36 años. "Bien hecho, ahora quédate en tu asiento sin mover un dedo" le dije a la chica con los ojos llenos de miedo. Salí por la puerta pensando en el dinero, por fin volvería a tener ingresos. Aunque este mes cobraría en negro.

martes, 7 de agosto de 2012

Noticia


"Buenos días, interrumpimos la programación habitual para dar una noticia de última hora. Soy José María Navarro Montero, director de los servicios informativos de esta cadena, y puede que ésta sea mi última noticia: el Teide, volcán situado en la isla de Tenerife, ha entrado en erupción. Esta mañana, a las 8:50 hora peninsular, ha tenido lugar una explosión de gran violencia que ha provocado la proyección de materiales rocosos a varios kilómetros de distancia. Recordamos que aunque el volcán tiene una altura de 3.718 metros sobre el nivel del mar, su verdadera magnitud se contempla si consideramos la altura sobre el fondo oceánico, que aumenta considerablemente hasta los 7.500 metros, pasando a ser el tercer mayor volcán existente en La Tierra. Ya fue incluido como uno de los 16 volcanes más peligrosos del mundo y, tras un breve periodo de actividad registrado entre los meses de Abril y Mayo de 2004, llevaba desde Noviembre de 2012 dando de nuevo señales de movimiento del magma en su interior. El principal problema reside en que normalmente la nube de cenizas asciende hasta una altura de 10 o 20 kilómetros, pero según las imágenes ofrecidas por un avión del ejército que se ha acercado a la zona se aprecia una nube que sobrepasa los 30 kilómetros y seguirá aumentando en las próximas horas.

El Instituto Geológico y Minero de España, donde se han reunido los mejores vulcanólogos del país, ha emitido un comunicado desesperanzador. El volcán situado en las Islas Canarias, que recibe cada año más de 3 millones de visitas, se trata en realidad de un supervolcán. Los expertos están desconcertados, pero con las pruebas recogidas hasta el momento, afirman que puede superar a la erupción del Toba. Ésta erupción ocurrió hace aproximadamente 73.000 años y fue probablemente la erupción más poderosa de los últimos dos millones de años, asignándole un Índice de Explosividad Volcánica de 8, valor máximo de esta escala que tiene en cuenta, entre otros factores, el volumen total de los materiales expulsados. Se puede afirmar la pérdida de todas las vidas de la isla de Tenerife, y de un buen porcentaje del resto de las islas cercanas, puesto que estos volcanes expulsan en su explosión oleadas de materiales piroclásticos, formados por gases y cenizas ardientes, a una gran velocidad, y con toda seguridad el radio de alcance de estos materiales ha superado los 100 kilómetros. Pero lo peor aún está por llegar. Se estima que se puede alcanzar la cifra de 3.000 kilómetros cúbicos de material erupcionado, lo que equivale al volumen ocupado por 3.000 billones de litros, y que una buena parte sean cenizas que recorran grandes distancias. Según la Agencia Estatal de Meteorología el viento procedente de las islas traerá toda esta ceniza al Norte de África y Europa, lo que sitúa a nuestro país en alerta máxima.

Los principales aeropuertos nacionales están empezando a colapsarse, desaconsejamos a todos los que nos estén viendo en este momento que intenten coger un vuelo, y que avisen a sus familiares, puesto que dentro de unas horas se suspenderán todos los vuelos debido a la incapacidad de los aviones para volar con cenizas en suspensión. Los principales representantes del Estado ya han sido desalojados. Según el Ministerio de Fomento debemos reunir el mayor número de provisiones posibles, tanto alimento y bebidas como combustible y mantas, y refugiarnos en una casa con una buena estructura pues… Lo siento, no puedo seguir con el comunicado. Lo cierto es que nuestras posibilidades son mínimas. La nube de ceniza que se acerca en este momento a gran velocidad a España cubrirá por completo el cielo sumergiéndonos en la absoluta oscuridad, y lo hará en menos de 24 horas. Afectará al transporte, a los ordenadores y a la corriente eléctrica, por lo que estaremos incomunicados. Contaminará el agua que llega a nuestras casas, acabará con todas las cosechas y matará al ganado. También afectará a nuestra salud, debido a los altos niveles de fluorina expulsados existe una gran posibilidad de que enfermemos por fluorosis. Y estas son las consecuencias a corto plazo, que sufrirán todas aquellas zonas afectadas por la nube de ceniza. La mayor consecuencia será a nivel global, y tendrá lugar dentro de tres semanas. La enorme cantidad de ácido sulfúrico expulsado por el volcán viajará directamente a la estratosfera, de donde no se moverá mientras se extiende por todo el mundo. El principal problema que presenta es la desviación de la luz procedente del sol, efecto que sumirá a La Tierra en un invierno volcánico que durará varios años. El descenso de las temperaturas rondará los 12ºC, llegando a alcanzarse descensos de más de 15ºC en el ecuador, influyendo de manera directa en las lluvias provocadas por el monzón, haciéndolas desaparecer en gran parte. Esta disminución de las lluvias afectará a las cosechas de todo el mundo, dando como resultado una hambruna masiva, siendo especialmente grave en Asia donde se concentra gran parte de la población mundial.

Todas estas predicciones son hipotéticas debido a que es la primera vez que nos enfrentamos ante una situación como ésta en la era actual, pero han sido estudiadas por expertos durante años y debemos prepararnos para lo peor. Ante todo, no utilicen casas con tejados débiles puesto que el peso de las cenizas hará que se derrumben. Si deciden intentar alejarse y evitar la nube de cenizas es vuestra elección, pero con toda seguridad la gasolina se agotará, los supermercados serán saqueados y las carreteras se colapsarán. Y ante la magnitud de la explosión, puedo decirles con certeza que nadie está a salvo. Siempre hemos temido las guerras, hemos desconfiado de algunos países y nos hemos asustado ante la potencia de las armas nucleares, pero la verdadera amenaza ha llegado de debajo de nuestros pies, del mismo suelo que nos ha dado de comer. Siento haber sido el mensajero de tan cruel noticia, pero ahora me voy a marchar a casa con mis seres queridos, y os aconsejo que hagan lo mismo. Rodeaos de vuestros familiares, reconcíliense, id a buscar a vuestros seres queridos, reuníos todos y salid a pasear. Sí, id a dar una vuelta. Visiten el lugar donde se besaron por primera vez con vuestra pareja, llevad a vuestros hijos al parque o simplemente id a visitar algún sitio que sea especial. No os separéis de la gente a la que queréis y disfrutad de un último cálido día primaveral, porque mañana no saldrá el sol…"